Cuando un paciente pregunta si va mejor, la respuesta honesta necesita un número detrás. «Yo lo veo mejor» vale para animar, pero no para decidir si se sube la carga, si se prolonga el tratamiento o si se le da el alta. Para eso están las escalas de valoración y los PROMs: convierten una impresión en un dato que se puede comparar semana a semana.
¿Qué diferencia una escala de un PROM?
Una escala de valoración la aplica el profesional (por ejemplo, medir el rango de movimiento con un goniómetro). Un PROM —del inglés patient-reported outcome measure, medida de resultado informada por el paciente— lo rellena el propio paciente sobre cómo le afecta su problema en el día a día. La diferencia no es un matiz de vocabulario: cambia quién sostiene el dato. No compiten: la una mide lo que ves, el otro lo que él vive, y juntas dan una foto mucho más completa que cualquiera por separado.
Las escalas y PROMs más usados en fisioterapia
Depende de la zona y del objetivo, pero estas son las escalas y PROMs en fisioterapia que cubren la mayoría de los casos en una consulta. Fíjate en quién rellena cada una: decide cuándo puedes pasarla y qué vale como evidencia ante una mutua.
- EVA (escala visual analógica del dolor)Va de 0 a 10. Lo más rápido que existe para poner número al dolor, y lo rellena el paciente. Su virtud es que se puede pasar en cada sesión sin que cueste tiempo, y eso es justo lo que hace visible una tendencia.
- Oswestry (ODI), 0 a 100 %El estándar para lumbalgia: diez apartados —dolor, cuidado personal, levantar peso, caminar, estar sentado, estar de pie, dormir, vida sexual, vida social y viajar— de 0 a 5 cada uno, que se suman y se convierten en un porcentaje de discapacidad. Lo rellena el paciente, y es el que mejor funciona en un informe a una mutua porque el resultado se explica solo.
- Índice de Barthel, 0 a 100Mide la independencia en las actividades de la vida diaria (comer, vestirse, moverse, subir escaleras). Es el indicado cuando el objetivo del tratamiento es recuperar autonomía y no bajar dolor. Lo habitual es cumplimentarlo el profesional, en entrevista u observación.
- GoniometríaEl rango articular en grados, medido por el profesional con goniómetro. No es un PROM: no lo puede rellenar el paciente. Se aprovecha mejor comparándolo con el rango esperado de esa articulación, porque «120 grados» no dice nada hasta que sabes cuánto debería haber.
Lo importante no es pasarlas todas, sino elegir las que de verdad reflejan el problema que estás tratando, y luego repetir siempre las mismas: una escala solo mide evolución si se pasa igual cada vez.
¿Cuándo pasarlas para que el dato sirva?
Al inicio del tratamiento, para fijar un punto de partida; en algún hito intermedio, para comprobar si el plan está funcionando antes de haber invertido semanas en algo que no avanza; y al alta, para cerrar con evidencia de lo conseguido. Pasarlas en momentos sueltos y no compararlas después no sirve de mucho: el valor está en la diferencia entre la primera medición y la última, no en el número aislado de un solo día.
Qué hacer con los resultados: de papel suelto a decisión clínica
Enseñarle al paciente su propia curva de mejora engancha y sostiene la adherencia mucho mejor que una promesa verbal, y tener las escalas ordenadas por fecha es lo que permite justificar ante una mutua por qué el tratamiento tenía sentido, sin reconstruir el historial de memoria antes de escribir el informe. Si el software guarda cada escala dentro de la historia clínica del paciente y las pinta en el tiempo, esa curva sale sola cada vez que se abre la ficha; si van en papeles sueltos o en una hoja de cálculo aparte, alguien tiene que reunirlas a mano antes de que sirvan para algo, y ese rato de recopilar es tiempo que no se dedica a tratar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces hay que pasar una escala para que sirva?
Como mínimo tres momentos: al inicio del tratamiento, en algún hito intermedio y al alta. Pasarla una sola vez da una foto fija que no dice nada sobre evolución; para ver una tendencia hace falta comparar la misma escala, pasada de la misma forma, en momentos distintos del tratamiento.
¿Los PROMs sustituyen a la exploración física?
No. Un PROM recoge cómo vive el paciente su problema en el día a día, pero no sustituye una exploración física ni una medición objetiva como la goniometría. Se complementan: uno mide lo que el paciente percibe y el otro lo que el profesional observa, y juntos dan una valoración más completa que cualquiera de los dos por separado.
¿Qué escala conviene usar en un dolor lumbar?
Para lumbalgia, el Oswestry (ODI) es el estándar más extendido: cubre dolor, actividades básicas y vida social en un único porcentaje de discapacidad, y es el que mejor se explica en un informe dirigido a una mutua. Complementarlo con la escala EVA añade el seguimiento sesión a sesión que el Oswestry, por su extensión, no está pensado para repetir tan a menudo.
¿Quién debe rellenar cada escala, el profesional o el paciente?
Depende de la escala: la EVA, el Oswestry y el Barthel los rellena el propio paciente, mientras que la goniometría la mide el profesional con un goniómetro porque exige instrumental. Confundir quién la rellena con quién la interpreta es un error habitual: el profesional interpreta el resultado, sea cual sea la escala y quien la haya cumplimentado.
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